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martes, 21 de abril de 2020

EL ÁNGEL DEL DOLOR. Obra de William Wetmore Story

EL ÁNGEL DEL DOLOR. WILLIAM WETMORE STORY.

Fotos personales tomadas el 10 de noviembre de 2019
RECURSO.
De todos los ángeles plañideros [pleurantes] que pueden observarse en este cementerio, el que sin lugar a dudas es más famoso, hasta el punto de haberse convertido en un hito de la escultura funeraria internacional, es el que encontramos en el sepulcro de los Story. Conocido precisamente como Ángel del Dolor, ha pasado a la historia como el último homenaje dedicado por el escultor norteamericano William Wetmore Story a su esposa Emelyn, muerta en 1895 en Roma. La actitud de la escultura, en efecto, no puede ser más lastimera: el ángel se encuentra arrodillado tras un altar, inclinado hacia delante con el rostro oculto por los brazos mientras una palma resbala de sus dedos para caer a los pies del monumento. Aunque clásico en su concepción, en el recogido de su cabello y en el tratamiento de sus ropajes, el espíritu que anima a esta obra es completamente distinto del que podíamos percibir en los primeros relieves a los que nos hemos referido. «It represents what I feel» [“Esto representa aquello que siento”], aseguró el propio Story, mientras trabajaba en esta obra. «It represents Postration. Yet to do it helps me» [Representa postración. Sin embargo al hacerlo me ayudó”] . Esta acabaría siendo, de hecho, la última escultura del artista, ya que unos meses después de terminarla moriría también en Roma y sería enterrado en el mismo lugar, junto a su esposa Emelyn y su hijo Joseph. Evidentemente, la dramática historia de los Story contribuyó a difundir aún más este modelo. Es uno de los más reproducidos en cementerios estadounidenses, con copias más o menos fieles al original en Standford, Colma, Chico, Hayward, Oakland, Nueva Orleans, Columbus, Denison, Houston, Scottsville, Nueva York, Hingham y Saint Louis, importando a menudo bloques de mármol de Carrara para acentuar esa semejanza pese a que, debido a la complicada postura del ángel, en ocasiones los escultores que tallaron estas copias tuvieran que optar por dividirlas en cinco piezas posteriormente acopladas.

lunes, 20 de abril de 2020

THEODOSIA ARMSTRONG GREER y FAMILIA MAUKE- ANGELES PLAÑIDEROS

THEODOSIA ARMSTRONG GREER Y FAMILIA MAUKE.
Fotos personales tomadas el 21 de noviembre de 2019.
El camino que va de los ángeles triunfantes a los ángeles plañideros
RECURSO
Con el transcurso de los años, no obstante, asistimos a un palpable cambio en las representaciones angélicas, algo que experimentó la estatuaria funeraria europea desde mediados del siglo xix y que también encontró su eco en el Cimitero Acattolico. Nos referimos a esa progresiva humanización de los ángeles, un alejamiento cada vez mayor de las primeras representaciones de las que hemos hablado, realizadas a comienzos de siglo siguiendo planteamientos claramente clasicistas, en las cuales estos seres nunca se inmutaban ante el duelo que tenía lugar. Independientemente de que cumplieran una función de psicopompos, de que tuvieran una naturaleza triunfante o de que estuvieran volando, no solían participar de la tristeza de las familias por la muerte del ser querido, y sus expresiones siempre eran de gran contención. Sin embargo, en la segunda mitad de la centuria serían frecuentes las representaciones de ángeles pleurantes con expresiones de intenso pesar, cubriéndose el rostro con las manos o sollozando sobre los sepulcros.
El Cimitero Acattolico cuenta con varios ejemplos de esta iconografía, en diversos estados de pesadumbre. Uno de los primeros que encontramos pertenece al monumento funerario de la niña británica Constance Grant, muerta a los ocho años en 1842. En su parte frontal, una hornacina sirve de cobijo a un ángel que eleva la vista al cielo con las manos cruzadas lastimeramente sobre el pecho; la inscripción situada en la cara este del sepulcro incide en este mismo dolor: Weeping may endure for a night, but joy cometh in the morning. En la misma línea se encuentra el ángel de bulto redondo colocado sobre la tumba de Theodosia Armstrong Greer, una obra bastante posterior, fechada en 1905, en la que aparece rodeando una gran cruz con la mano izquierda mientras que con la derecha acaricia la inscripción requiescat in pace grabada sobre una lápida . E incluso en la actualidad se han seguido colocando ángeles similares en enterramientos practicados en el cementerio; el de la familia Mauke, por ejemplo, cuyo primer miembro fue sepultado allí en 1949 y el último en 2008, cuenta con un ángel de mármol tendido patéticamente sobre la losa de granito, rezando por ellos con las manos unidas
https://pdfs.semanticscholar.org/91e6/39639f79fb3cb2083ad8319cd96cb98afba0.pdf






ROSA BATHURST. Ángeles psicopompos

ROSA BATHURST.
Fotos personales tomadas el 10 de noviembre de 2019
ÁNGELES PSICOPOMPOS, AMAPOLAS Y MARIPOSAS.
RECURSO.
Similar en su concepción resulta la sepultura de Rosa Bathurst en el sector nuevo [del Cementerio Protestante de Roma], que recuerda otra vez en su forma a un altar. En este caso pertenecía a una muchacha de dieciséis años que había fallecido ahogada en el Tíber en marzo de 1824 mientras montaba a caballo, un suceso que conmocionó a la comunidad inglesa que por entonces vivía en Roma. La tumba, diseñada por el escultor inglés Richard Westmacott II, posee dos relieves en los que aparecen ángeles. En el situado en la cara sur, su labor de psicopompo resulta evidente: el ángel ha sido representado descendiendo del cielo y sujetando al alma de la niña, de pie sobre unas olas que probablemente simbolizaban el Tíber en el que ahogó, para conducirla a lo alto. En el de la cara norte, un ángel solitario en actitud de duelo contempla una flor que empieza a mustiarse, una amapola referente al sueño eterno, sobre la que revolotea una mariposa alusiva al alma. De nuevo encontramos en este relieve la iconografía de la antorcha, inclinada hacia abajo y a punto de apagarse.
Nota: La dramática muerte de Rosa adquirió tintes casi legendarios por parecerse de manera inquietante a la de su padre, cuyo cuerpo también desapareció aunque en su caso nadie supiera cuál había sido el motivo. Un artículo de 1853 del Bentley’s Miscellany decía lo siguiente a este respecto: «Many of our readers doubtless remember the melancholy fate of Rosa Bathurst [...] who was drowned in the Tiber; and some of our oldest friends may remember the mysterious disappearance of her father, Benjamin Bathurst, the diplomatist, who was lost on his way home, after a mission to Vienna – in all probability assassinated by the myrmidons of the French government». Autor Desconocido. «Contemporary literature». En Bentley’s Miscellany, XXXIV, 1853, p. 117. [Muchos de nuestros lectores indudablemente recuerdan el triste destino de Rosa Bathurst [...] quien se ahogó en el Tiber; y algunos de nuestras más antiguos amigos posiblemente recuerden la misteriosa desaparición de su padre, Benjamín Bathurst, el diplomático que desapareció en el camino de regreso a su hogar, después de una misión en Viena -con toda probabilidad asesinado por sicarios del gobierno francés"
https://pdfs.semanticscholar.org/91e6/39639f79fb3cb2083ad8319cd96cb98afba0.pdf



domingo, 12 de abril de 2020

KARL VON PIDOLL ZU QUINTENBACH Simbología de la piña.

KARL VON PIDOLL ZU QUINTENBACH (1847-1901)
En un claro estilo clásico, imitando obras de la antigua Roma, esta columna tiene un relato llamativo en sus frisos que rodean la totalidad de el cilindro. Creo que sería una tarea interesante estudiar ese relato. Por le momento me limito a destacar la piña que corona la construción y que tan frecuentemente encontramos también en las grandes catedrales góticas. En este contexto y en esta obra seguramente nos esta hablando de la inmortalidad pero vemos como los símbolos pueden tener una pluralidad de sentidos, dependiendo mucho de quién los utiliza. Karl von Pidoll ha sido un destacado pintor de nacionalidad austríaca del cual no tengo otra información.
SIMBOLOGÍA DE LA PIÑA.
Sobre el símbolo que representan estos conos de pinos con su característica textura dentada y espiral, más allá de la mera función decorativa, existen varias interpretaciones que podríamos sintetizar en las siguientes:
1. Símbolo cultural de la prosperidad y perpetuidad, en alusión a la abundancia de los conos de los pinos. Esto está acorde no sólo con lo prolífico de las coníferas, sino también con el hecho de que sus piñas ("frutas") pueden aparecer en la estéril época del invierno.
2. Símbolo religioso de la resurrección, del "renacer" espiritual. Es frecuente encontrarlo en templos e iglesias católicas, con pétalos simulados en su base. Quizás guarde una relación también con la presencia del pino y sus piñas en la época de Navidad ("Natividad", del Nacimiento). Puede ser herencia de los elementos romanos del cristianismo.
3. Símbolo mágico y mitológico de inmortalidad y de vitalidad, en alusión al báculo del dios clásico Dionisio o Baco, llamado "tirso". Este bastón sería de origen egipcio o fenicio, y constituye una representación fálica.. También lo usó Osiris. Consiste en una vara gruesa rematada por una piña de pino que fue usada en ritos un tanto lujuriosos del mundo antiguo.
4. Símbolo esotérico y ocultista del conocimiento y del "tercer ojo", es decir, de la famosa glándula pineal. De ahí su nombre: pineal, de pino. Entre los ojos y hacia el centro del encéfalo, pero hacia la altura de la frente donde religiones hinduistas y budistas colocan el símbolo del ojo de la luz.





miércoles, 25 de diciembre de 2019

EL ACANTO. Simbología

EL ACANTO
Árboles y plantas en el jardín: un botánico investiga: el acanto. 
Fotos personales tomadas el 10  y el 21 de noviembre de 2019.

El acanto común (Acanthus mollis L.) es una angiosperma herbácea perenne que puede vivir durante muchos años, incluso en un clima frío. Parece exótica y tropical, su hogar original se encuentra en el Mediterráneo y el norte de África, pero puede sobrevivir largos períodos de frío. Su atractivo estético la convierte en una planta ornamental ampliamente utilizada para parterres, parques y jardines, y cementerios. Tanto el acanto común como su variedad espinosa (Acanthus spinosus L.) también atrajeron a los antiguos griegos y romanos como un elemento de diseño para tapices, vestimenta y, quizás más conocidas, para los capiteles de las columnas, los estilos griego corintio y romano compuesto. Virgilio imaginó a la bella Helena de Troya vestida con un peplum blanco (túnica) con sus dobladillos decorados con hojas de haya y acanto. Plinio el Viejo, en su Historia Natural, recomendó el elegante Acanto común para adornar jardines. El Acanthus común es una de las veinte especies del género Acanthus, sus hojas son de un color verde oscuro brillante con lóbulos bien definidos. Sus flores son hermafroditas (masculinas y femeninas) son polinizadas por las abejas. Suelen aparecer en verano, formando una inflorescencia, o espiga floral, de 30-40 cm de altura. Debido a su capacidad de crecer, aparentemente de manera espontánea, desde el suelo desnudo, ha sido visto como un símbolo de virginidad; En la tradición católica puede simbolizar la resurrección. Por lo tanto, se encuentra comúnmente en cementerios, incluido el nuestro, especialmente en tumbas en la Zona 2. En el pasado, el nicho en el que se encontraba la tumba de Shelley estaba lleno de la planta. El diplomático británico Rennell Rodd y otros visitantes en la década de 1890 describieron la losa de mármol del poeta incrustada en el follaje de acanto.








JIA RUSKAJA. Evgeniya Fyodorovna Borisenko. 1902-1970. Bailarina

JIA RUSKAJA. Evgeniya Fyodorovna Borisenko. 1902-1970. Bailarina RECURSO.  Jia Ruskaja  (nacida como  Evgeniya Fyodorovna Borisenko  , en ru...